Esta dirigido a cualquier estudiante que necesite adquirir alguna información para su necesidad
martes, 27 de octubre de 2015
viernes, 2 de octubre de 2015
Humanidad y Medio Ambiente
objetivos:
-
Conocer los diferentes recursos naturales que utiliza el ser humano y los principales efectos que ello conlleva.
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Comparar los recursos energéticos entre sí diferenciando sus características renovables y no renovables.
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Establecer los principales impactos sobre el entorno del ser humano: atmósfera, agua, suelo y biodiversidad.
-
Identificar diversos grados de contaminación con prácticas sencillas de realizar.
-
Comprender a través de la búsqueda de información, el uso de los recursos naturales dentro de un desarrollo sostenible de los mismos.
- Valorar el papel del ser humano en los
- cambios producidos en el entorno
- medioambiental a lo largo de su historia.
- Conocer algunas formas mediante las cuales
- los ecosistemas se encuentran en equilibrio.
- Identificar algunas actuaciones humanas
El ser humano y su relación con el entorno.
Aquí dejo este vídeo, muy explícito, de cómo nuestro estilo de vida afecta al entorno. Quiero pensar que nuestra actitud es algo cultural, y no inherente al ser humano. Que cambiará con el paso de los años.
Los átomos, también conocidos como las partículas indivis..
Un átomo es la unidad constituyente más pequeña de la materia ordinaria que tiene las propiedades de un elemento químico. Cada sólido, líquido, gas y plasma se compone de átomos neutros o ionizados. Los átomos son muy pequeños; los tamaños típicos son alrededor de 100 pm (diez mil millonésima parte de un metro).2
No obstante, los átomos no tienen límites bien definidos y hay
diferentes formas de definir su tamaño que dan valores diferentes pero
cercanos.
Los átomos son lo suficientemente pequeños para que la física clásica dé
resultados notablemente incorrectos. A través del desarrollo de la
física, los modelos atómicos han incorporado principios cuánticos para
explicar y predecir mejor su comportamiento.
Cada átomo se compone de un núcleo y uno o más electrones unidos al núcleo. El núcleo está compuesto de uno o más protones y típicamente un número similar de neutrones (ninguno en el hidrógeno-1). Los protones y los neutrones son llamados nucleones. Más del 99,94 % de la masa del átomo está en el núcleo. Los protones tienen una carga eléctrica
positiva, los electrones tienen una carga eléctrica negativa y los
neutrones no tienen carga eléctrica. Si el número de protones y
electrones son iguales, ese átomo es eléctricamente neutro. Si un átomo
tiene más o menos electrones que protones, entonces tiene una carga
global negativa o positiva, respectivamente, y se denomina ion.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Los virus
Si bien los virus no podríamos considerarlos células porque requieren de otro organismo (infectarlo) para poderse propagar es una entidad de alguna forma viva pero que al requerir de otro, generalmente una célula o bacteria. No son una forma de vida autónoma como si es una célula, sin embargo entran dentro de una categoría muy singular y es el de ser una forma de vida acelular. Hay infinidad de virus y aunque ver un virus es muy complicado pues no se pueden observar mediante un microscopio óptico, hay tal variedad que al momento se han identificado unos 5000, pero su número para algunos expertos podrían ser millones. Se encuentran en todos los hábitat y pueden infectar o “convivir” prácticamente con todos los organismos desde los microorganismos mas simples hasta las plantas y los animales. Su forma de propagación es muy variada asociada muchas veces a vectores que los puedan trasmitir. Así que amigos veamos un poco mas acerca de estas estructuras.
Qué es un virus?
En biología, un virus (del latín virus, «toxina» o «veneno») es una entidad infecciosa microscópica que sólo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos. Los virus infectan todos los tipos de organismos, desde animales y plantas hasta bacterias y arqueas. Los virus son demasiado pequeños para poder ser observados con la ayuda de un microscopio óptico, por lo que se dice que son submicroscópicos.
A diferencia de los priones y viriones, los virus se componen de dos o tres partes: su material genético, que porta la información hereditaria, que puede ser ADN o de ARN; una cubierta proteica que protege a estos genes —llamada cápside— y en algunos también se puede encontrar una bicapa lipídica que los rodea cuando se encuentran fuera de la célula —denominada envoltura vírica—. Los virus varían en su forma, desde simples helicoides o icosaedros hasta estructuras más complejas.
Los huéspedes que ocupan pueden ser animales, vegetales o bacterias. Entre los microorganismos, los virus parasitan bacterias, son los bacteriófagos o fagos, pero no se conocen virus que infecten algas, hongos o protozoos. Entre los vegetales, sólo se han encontrado infecciones por virus en las plantas con flores, pero no en las plantas inferiores. Entre los animales, se conocen muchos que parasitan vertebrados, pero entre los invertebrados, sólo se han encontrado en artrópodos.
Los virus más conocidos de todos son los fagos, debido a la gran facilidad técnica del cultivo de bacterias, comparado con el cultivo de tejidos o embriones. Su ciclo vital es el siguiente: la partícula del fago se fija en determinados puntos de la pared de la bacteria y la molécula de ácido nucleico, junto con algunas proteínas enzimáticas, es inyectada dentro de la bacteria y queda fuera la cápsula proteica vacía. Después de esta penetración, la célula infectada deja de producir sus proteínas y se pone a fabricar las del fago, que, de ese modo, va haciendo copias de su ácido nucleico y de las subunidades proteicas de la cápsula, que se reúnen para constituir las partículas completas; cuando éstas se han acumulado en un cierto número, la bacteria se rompe y libera los virus, que van a infectar las células próximas.
¿CUANTOS TIPOS DE ARTICULACIONES HAY ?
Hay 360 articulaciones en el cuerpo, 86 se encuentran en el cráneo, 6 en la garganta, 66 en el tórax, 76 en la columna vertebral y la pelvis, 32 en cada una de las extremidades superiores y 31 en cada una de las inferiores. Las articulaciones tienen la importante función de darle movilidad al cuerpo humano pero también son puntos de crecimiento. Algunas articulaciones, tales como las del cráneo, sirven solamente para proteger al cerebro y prácticamente no tienen movilidad.
Las articulaciones inmóviles se mantienen unidas por el crecimiento del hueso o bien por un cartílago muy resistente. También pueden ser articulaciones con una movilidad muy limitada como en la nariz, donde tenemos articulaciones cartilaginosas que permite un movimiento muy corto. Por todas estas razones, es vital cuidar de las articulaciones. Con la edad suelen aparecer determinadas enfermedades como la artritis, la artrosis y otras similares que si bien pueden dañar las articulaciones peligrosamente, también se pueden prevenir.

martes, 22 de septiembre de 2015
El ser humano
circulacion sanginia en el cuerpo humano:
El aparato circulatorio o sistema circulatorio es la estructura anatómica compuesta por el sistema cardiovascular que conduce y hace circular la sangre, y por el sistema linfático que conduce la linfa unidireccionalmente hacia el corazón. En el ser humano, el sistema cardiovascular está formado por el corazón, los vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares) y la sangre, y el sistema linfático que está compuesto por los vasos linfáticos, los ganglios, los órganos linfáticos (el bazo y el timo), la médula ósea , los tejidos linfáticos (como la amígdala y las placas de Peyer) y la linfa.
La sangre es un tipo de tejido conjuntivo fluido especializado, con una matriz coloidal líquida, una constitución compleja y de un color rojo característico. Tiene una fase sólida (elementos formes), que incluye a los leucocitos (o glóbulos blancos), los eritrocitos (o glóbulos rojos) , las plaquetas y una fase líquida, representada por el plasma sanguíneo.
La linfa es un líquido transparente que recorre los vasos linfáticos y generalmente carece de pigmentos. Se produce tras el exceso de líquido que sale de los capilares sanguíneos al espacio intersticial o intercelular, y es recogida por los capilares linfáticos, que drenan a vasos linfáticos más gruesos hasta converger en conductos que se vacían en las venas subclavias.
La función principal del aparato circulatorio es la de pasar nutrientes (tales como aminoácidos, electrolitos y linfa), gases, hormonas, células sanguíneas, entre otros, a las células del cuerpo, recoger los desechos metabólicos que se han de eliminar después por los riñones, en la orina, y por el aire exhalado en los pulmones, rico en dióxido de carbono (CO2). Además, defiende el cuerpo de infecciones y ayuda a estabilizar la temperatura y el pH para poder mantener la homeostasis.
LA LUNA NUESTRO SATÉLITE
La luna es nuestro satélite natural de la Tierra. Con un diámetro ecuatorial de 3474 km1 es el quinto satélite más grande del sistema solar, mientras que en cuanto al tamaño proporcional respecto de su planeta es el satélite más grande: un cuarto del diámetro de la Tierra y 1/81 de su masa. Después de lo, es además el segundo satélite más denso. Se encuentra en relación síncrona con la Tierra, siempre mostrando la misma cara hacia el planeta. El hemisferio visible está marcado con oscuros mates lunares de origen volcanico entre las brillantes montañas antiguas y los destacados astroblema. A pesar de ser en apariencia el objeto más brillante en el cielo después del sol, su superficie es en realidad muy oscura, con una reflexión similar a la del carbon. Su prominencia en el cielo y su ciclo regular de fases han hecho de la Luna un objeto con importante influencia cultural desde la antigüedad tanto en el lenguaje, como en el calendario, el arte o la mitología. La influencia gravitatoria de la Luna produce las mareas y el aumento de la duración del día. La distancia orbital de la Luna, cerca de treinta veces el diámetro de la Tierra, hace que se vea en el cielo con el mismo tamaño que el Sol y permite que la Luna cubra exactamente al Sol en los eclipces solares totales.
¿CUANTO
SABES DE LA LUNA?
vamos a dejar un elnce que nos cuenta todo sobre ella:
LOS AGUJEROS NEGROS
Se forman cuando una estrella acaba su
combustible (hidrógeno) y se queda sin luz. Esta se contrae formando una pequeña
esfera con una gran masa, es decir un cuerpo de una densidad increible
(densidad=Masa/Volumen, masa enorme y pequeño volumen).
Esta densidad tan grande del agujero negro hace que todo lo que entra en su campo de gravedad quede atrapado por el agujero negro y es tan grande la fuerza de atracción que incluso es capaz de atrapar la luz y estrellas cercanas a él, engullendolas totalmente. Se llaman negros por que lógicamente no se ven, ya que son producto de un estrella que se apagó.
Se cree que casi todas las galaxias contienen agujeros negros en su centro, millones y miles de millones más masivos que nuestro sol.
Esta densidad tan grande del agujero negro hace que todo lo que entra en su campo de gravedad quede atrapado por el agujero negro y es tan grande la fuerza de atracción que incluso es capaz de atrapar la luz y estrellas cercanas a él, engullendolas totalmente. Se llaman negros por que lógicamente no se ven, ya que son producto de un estrella que se apagó.
Se cree que casi todas las galaxias contienen agujeros negros en su centro, millones y miles de millones más masivos que nuestro sol.
lunes, 14 de septiembre de 2015
EL SOL, FUENTE DE ENERGÍA Y VIDA
LA ESTRELLA QUE NOS CALIENTA
Casi toda la energía de que disponemos proviene del Sol. Él es la causa de los vientos, de la evaporación de las aguas superficiales, de la formación de nubes, de las lluvias y, por consiguiente, de los saltos de agua. Su calor y su luz son la base de numerosas reacciones químicas indispensables para el desarrollo de los vegetales y de los animales que con el paso de los siglos han originado combustibles fósiles como el carbón o el petróleo. La radiación solar tiene otra importancia capital: otras formas de energía renovable, como el viento, las olas o la biomasa no son más que manifestaciones indirectas de ésta.
La radiación solar interceptada por la Tierra constituye la principal fuente de energía renovable a nuestro alcance. La cantidad de energía solar captada por la Tierra anualmente es aproximadamente de 5,4 x 1024 J, una cifra que representa 4.500 veces la energía que se consume.
La Tierra recibe la radiación electromagnética del Sol y reirradia de nuevo al espacio una cantidad de calor igual a la radiación incidente. Por tanto, la utilización de la radiación solar no es otra cosa que su conversión en energía útil para la humanidad. Sin embargo, el resultado neto de dicho aprovechamiento es el mismo que si no hubiera habido interferencia en el proceso de reirradiación al espacio, pues solamente se ha producido un desfase o retraso en este proceso, como resultado de la disposición humana o como parte de los procesos naturales.
La energía solar llega a la superficie de la Tierra por dos vías diferentes: incidiendo en los objetos iluminados por el Sol, denominada radiación directa, o por reflexión de la radiación solar absorbida por el aire y el polvo atmosférico, llamada radiación difusa. La primera es aprovechable de forma directa, mientras que las células fotovoltaicas aprovechan la segunda.

La energía solar se capta a través de
células fotovoltaicas
células fotovoltaicas
A pesar de su abundancia, el aprovechamiento de la energía solar está condicionado principalmente por tres aspectos: la intensidad de la radiación solar recibida por la Tierra, los ciclos diarios y anuales a los que está sometida y las condiciones climatológicas de cada lugar. La utilización provechosa de la radiación solar como fuente de energía está directamente ligada a la situación geográfica del lugar escogido para aprovecharla y de las variaciones temporales.
En general, el término de radiación solar se refiere a los valores de irradiación solar, es decir, la cantidad de energía recibida por unidad de superficie en un tiempo determinado. Estos valores normalmente expresan la energía que proviene de la radiación directa del disco solar y la radiación difusa que, esparcida por la atmósfera, proviene del resto del cielo. La proporción entre radiación directa y difusa varía según las condiciones climáticas, y, en días nublados, la radiación difusa puede llegar a anularse.
La radiación solar es una forma de energía de baja concentración, ya que fuera de la atmósfera la intensidad de radiación solar que recibe la Tierra oscila entre los 1.300 y los 1.400 W/m2 aproximadamente. Las pérdidas a la atmósfera por reflexión, absorción y dispersión reducen este valor alrededor de un 30%, con una intensidad de radiación por parte de la Tierra de alrededor de los 1.000 W/m2. Estos valores pueden variar dependiendo en las condiciones climatológicas. Por ejemplo, en un día sin sol, los valores de intensidad de radiación se pueden reducir hasta los 150 o 50 W/m2. Esta baja densidad de radiación y el efecto negativo de determinadas condiciones climátológicas obliga a utilizar superficies de captación grandes si se quieren conseguir valores significativos de aprovechamiento energético.
La radiación incidente sobre una superficie se suele medir a través de solarímetros. A partir de series temporales de medidas de radiación se elaboran mapas de radiación solar, a partir de los cuales se pueden realizar estimaciones de la radiación solar incidente sobre territorios determinados, durante periodos de tiempo limitados, simplemente multiplicando los valores leídos en el mapa por la superficie de la zona y por el período de tiempo dado.

También a partir de series de medidas se confeccionan manuales que reúnen tablas de valores de radiación sobre superficies con una determinada orientación e inclinación para diferentes microclimas. A través de éstos se obtienen estimaciones de la radiación solar incidente sobre una superficie plana con una orientación e inclinación dadas.
La forma más usual para representar las variaciones temporales de radiación solar incidente sobre una superficie es a partir de las distribuciones de frecuencia de los valores diarios y las curvas de duración de potencia, que no son otra cosa que la acumulación de los valores de las distribuciones de frecuencia.
Sistemas de aprovechamiento solar
Respecto al aprovechamiento de la energía solar, se puede hablar de dos tipos de sistemas: los que convierten la radiación solar en electricidad mediante tecnología fotovoltaica y los que se utilizan para la producción de energía térmica. También cabe considerar la posibilidad de hacer un uso más global de la radiación solar, la luz natural y las condiciones climatológicas concretas de cada emplazamiento en la construcción de edificios mediante lo que se ha llamado arquitectura bioclimática.
La energía solar fotovoltaica se capta a través de unas células fotovoltaicas que convierten los rayos solares en energía eléctrica. Esta modalidad de aprovechamiento de la energía solar es la más recientemente desarrollada entre los diferentes tipos de energías renovables y tiene un campo de aplicación muy amplio: desde la utilización en productos de consumo, como relojes y calculadoras, hasta la electrifican de zonas sin suministro convencional, como casas aisladas o instalaciones agrícolas y ganaderas, pasando por las señalizaciones terrestres y marítimas, las comunicaciones o el alumbrado público.
La transformación directa de la energía solar en electricidad mediante la conversión fotoeléctrica presenta ventajas claras, teniendo en cuenta su sencillez, autonomía, fiabilidad y operabilidad y están relacionadas con la elevada cantidad energética de la electricidad producida y la ausencia de impacto medioambiental y de ruidos en el proceso energético.
A pesar de todo, de momento, la participación actual de la energía fotovoltaica en el balance energético europeo es todavía marginal. Su coste de inversión es por ahora más elevado que el de las alternativas convencionales, pero experimenta una rápida reducción y se espera que en los próximos años el mercado europeo crezca a un ritmo de entre un 15 y un 25% anual.
La energía solar térmica se puede obtener, activamente, a través de unos elementos específicos por los que circula un fluido que absorbe la energía radiada del Sol, o, pasivamente, a través de una serie de aplicaciones conocidas como bioclimatismo. En este último caso, su uso está relacionado con un aspecto que se está popularizando mucho: la optimización de diseño de los edificios para disminuir hasta donde sea posible las necesidades de calefacción y de refrigeración adicionales. Esta aplicación puede ser muy útil en los hogares, pero también en piscinas, hoteles y polideportivos.
El uso de sistema activo se orienta principalmente a cubrir parte de las necesidades térmicas de un edificio, como la producción de agua caliente sanitaria y calefacción. Este conjunto de aplicaciones es lo que se llama energía solar activa de baja temperatura.
En los últimos años, la energía solar térmica ha conseguido un grado de madurez que la convierte en una buena opción técnica y económicamente. En este sentido, la aplicación de la energía solar para producir agua caliente sanitaria es una de las posibilidades que ofrece una rentabilidad más atractiva. Los últimos avances y líneas de investigación se han centrado en la mejora de los materiales y elementos de control, regulación y seguimiento del funcionamiento de las instalaciones.

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